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Decir “me distancié” y “tomé distancia” para mí son conceptos diferentes. La primera viene dada por el hecho en sí ya consumado, por haber pasado a la acción y separarse de algo o alguien, por haber tomado la decisión de que eso es o va a ser lo mejor. En cambio tomar distancia es es un paréntesis en el tiempo.

A veces hace falta tomar distancia de ciertas personas y hasta de nosotros mismos para ver todo lo que pasa a nuestro alrededor desde otra perspectiva. Hasta en las situaciones cotidianas que vivimos necesitamos tomar distancia de lo que sucede para medir los pasos que damos y las palabras que decimos.

Dar un paso al costado en conversaciones que no nos suman, en disputas efímeras que consumen nuestra energía, en exceso y abuso de cualquier medio externo que nos distraiga para empezar a cultivar relaciones más profundas y reales. Cruzar la vereda para dejar de ver tanto mi ombligo y correr la mirada hacia la punta de mis pies.

Involucrarme con mi realidad por fuera de cualquier emoción o por lo menos intentarlo. Respirar diez veces para evitar que el magma del volcán roce el oxígeno y me queme. Impedir que los gases intoxiquen a otros y que todo se derrumba como las piezas de un dominó. Eso es tomar distancia.

Aceptar que cambiamos, mutamos, nos transformamos de orugas a mariposas y que la distancia es necesaria, que no podemos estar agarrados de la mano toda la vida porque va a llegar un momento en el que las uñas nos van a lastimar. Observar lo que nos pasa desde arriba, desde abajo y desde lejos. Reconocer que la distancia es necesaria en vos y en mí.

Tomar distancia para aprender a soltar lo que ya no sirve y darle piedra libre a lo nuevo. Distancia tan necesaria como bucear un tiempo para respirar aire puro después.

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 20 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya atravesaron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

Sin comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. A veces es necesario tomar distancia para poder ver las cosas más claras. A veces, también, esa distancia provisoria se convierte en definitiva y aunque dolorosa, lo hacemos porque entendemos que es mejor así, que no es bueno forzar las cosas y que hay que seguir adelante. Todo tiene un porqué y una razón de ser y con el tiempo, terminamos viendo que el tomar distancia forma parte de nuestra vida, de lo que somos, de lo que queremos.

  2. Sí, es así. Gracias Maru! ❤

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