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E de Efervescente. E de Enojo. Porque de vez en cuando hace bien sentirlo. Porque de golpe veo todo lo que me molesta en frente mío, paradito uno al lado del otro y en fila. “Esto es hora de tirar, esto hay que cambiar, lo otro llegó a su fecha de vencimiento, aquello ya me fastidia, esto no lo puedo tolerar más…” y la lista sigue y sigue y sigue.

Como cuando tomamos una pastilla para la digestión, que vemos en el vaso las cientos de burbujitas saliendo a la superficie: así se van asomando, levantando la mano para que tome asistencia.

¿Será que forma parte del proceso? ¿Será que necesito la E de Efervescencia para que la E de Empezar tome más fuerza? ¿Será que necesito ver lo “malo” para resaltar lo bueno? ¿Será que necesito ver lo que me molesta de otros? ¿Será que lo que me molesta de mí ya me aturde?

Ya no busco ni quiero reprimir nada, ya no quiero sonreír cuando no tengo ganas, ya no necesito aparentar, ya no quiero hacer cosas que no me mueven.

Enoja cuando nos sentimos estancados en la dualidad, en el no saber qué hacer o qué camino tomar. Enoja saber que no tenemos paciencia para nada. Enoja saber que hay algo que nos molesta. Enoja ver que el otro hace algo que nosotros también hacemos y que no nos damos cuenta. Enoja querer poner primera y que no nos arranque el motor. Enoja sentir enojo. Pero es tan pero tan necesario que nadie toma dimensión de lo que puede curar.

La efervescencia es eso: todo sale a la luz, todo está ahí a punto caramelo para que lo veamos, para que ordenemos y limpiemos nuestra casa de tanta mierda acumulada.

“En sánscrito se llama alaya vigyan: es la casa en cuyo sótano vas tirando las cosas que quieres hacer pero que no puedes debido a los condicionamientos sociales, a la cultura, a la civilización. Siguen acumulándose ahí y afectan tus acciones, a tu vida, aunque lo hacen de una forma muy indirecta, pues no pueden afrontarte directamente. Las has empujado a la oscuridad, pero desde allí continúan afectando a tu conducta. Es natural que quien tiene algunas ideas sobre cómo vivir se vuelva duro, ya que tiene que llevar puesto continuamente su propio personaje. Este personaje es como una armadura, es su protección, su seguridad: toda su vida ha estado dedicada a esa personalidad, de modo que siempre reacciona frente a las situaciones en base a ella, no directamente”.

Osho

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

Sin comentarios

    • juliana

    • 7 años ago

    muy lindo!

    • Vir

    • 7 años ago

    El enojo tiene una fuerza enorme, hay que soltarlo siempre sino se puede usar esa energía para un beneficio. Algo que hago es hundir la cara en la almohada y gritar hasta que me duela la garganta.
    Lo que nos enojas del otro es porque nos enoja de nosotros y lo incubrimos y eso también nos enoja porque estamos todosnel tiempo enojandonos con nosotros y los demas por no aprobar la prueba (hacer lo que creemos que los demas deberian hacer y lo que nosotros deberiamos hacer/sentir/decir). Es un proceso que duele, que molesta (como una muela, no es casual si te empiezan a molestar… significa que tu cuerpo se esta manifestando, como cuando soñas) pero creo que como fue el viaje en bici, al principio te enojas con todo lo que vos crees que no te deja llegar a la meta… cuando empezas a amigarte o a no pelearte por lo menos, empezas a disfrutar del camino que estas recorriendo y todo se va manifestando de forma natural.
    ¡Ánimo negri! Te quiero mucho. 🙂

  1. Gracias, gracias, gracias 🙂 Te quiero yo también!

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