Blog

A veces prefiero que las palabras me elijan a mí y no yo a ellas. Cuando estoy en duda sobre qué escribir o sobre qué reflexionar, tomo un mazo de cartas que tiene cientos de palabras impresas en sus naipes, cierro los ojos, confío que alguna palabra que comience con “x” letra va a aparecer… y aparece. Y hoy, el vocablo que se manifestó fue RECEPTIVO.

Ni bien la leí, me dije: “no puede ser tan sincrónico todo esto”, porque en definitiva cuando yo suelto mi petición al oráculo, me vuelvo receptiva a que llegue la palabra justa, sin dudarlo.

La verdadera receptividad llega cuando la mente ocupada y soberbia, se enmudece. No hay manera de abrirse si no dejamos que la realidad nos atraviese: ser y estar acá y no en cualquier otro lugar. Llenarnos y vaciarnos, constantemente, todo el tiempo. Desapegarnos de lo que fuimos, de nuestras expectativas, de nuestras demandas, de lo que esperamos de los otros, de los resentimientos, de los juicios y de todo lo que impide fluir.

¿Es difícil? Sí, muy. Nuestra mente es un músculo que se acostumbra muy rápido a las vueltas de la calesita. Frenar de golpe, sin resabios, prácticamente es imposible, o por lo menos esa es mi experiencia. Pero quizás, con un poquito de ayuda y RECEPTIVIDAD a lo nuevo, se puedan revertir ciertos hábitos.

Yo misma hice este experimento que les voy a contar a continuación, y les aseguro que funciona. Mi desafío fue escribir los primeros pensamientos de la mañana durante 30 días seguidos. Es decir, abría un ojo, me desperezaba, agarraba mi cuaderno y la lapicera y escribía una hoja y media como mínimo antes de hacer cualquier otra cosa. Este ejercicio lo tomé del libro “El camino del artista” de Julia Cameron que lo súper recomiendo.

Ser receptivo también es ser compasivo con nuestro lado débil, ese al que siempre le cuesta todo un poco más. Por eso si podemos plantearnos pequeños cambios y ver que lo logramos, que sí podemos abrirnos y modificar todo lo que queramos, la cosa cambia. Nosotros cambiamos. 

Ser receptivo es caminar agarrado a nada ni a nadie. Ser quien soy sin preámbulos, sin epílogos reales ni ficticios.

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 20 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya atravesaron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

Deja un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.