Blog

Me fascina escuchar entrevistas de mujeres artistas.

Me encanta ver cómo pensaban, qué decían públicamente, cómo eran sus procesos creativos, qué ideas tenían, qué historias de vida las atravesaban.

Hay algo en escuchar a una mujer hablar sobre su propia obra que me resulta especialmente revelador.

Porque una cosa es conocer lo que alguien creó. Y otra muy distinta es escucharla pensar.

Escucharla hablar de sus obsesiones, sus contradicciones, sus decisiones, sus dudas, sus formas de mirar el mundo. Descubrir qué había detrás de una obra que después se volvió famosa, qué preguntas la acompañaron, qué cosas la incomodaron y qué necesitó expresar.

Y, sobre todo, recordar algo que para mí es vital: cada una de nosotras tiene algo para decir, crear y aportar.

Estas cinco mujeres lo hicieron de maneras completamente diferentes.

No tuvieron la misma historia.
No tuvieron la misma voz.
No crearon de la misma manera.

Pero hay algo que las une: ninguna necesitó convertirse en otra para compartir su mirada.

Con ustedes: Simone de Beauvoir · Sylvia Plath · Susan Sontag · Louise Bourgeois · Chavela Vargas


Simone de Beauvoir: construir una identidad propia

Simone de Beauvoir fue filósofa, escritora, ensayista y una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX.

En 1949 publicó El segundo sexo, una obra que transformó profundamente la manera de pensar la condición de las mujeres y que se convirtió en uno de los textos fundamentales de la historia del feminismo.

Su planteo más conocido puede resumirse en una frase que todavía hoy resulta potentísima: “No se nace mujer: se llega a serlo”.

Para Beauvoir, aquello que una sociedad entiende por “mujer” no puede explicarse únicamente por la biología. Existe una historia, una cultura, una educación y una serie de expectativas sociales que van construyendo aquello que se espera de nosotras.

En una entrevista en 1975, Beauvoir explicaba esta idea: ser mujer no era, para ella, simplemente un dato natural, sino el resultado de una historia individual y colectiva.

Y ahí aparece una pregunta que me interesa muchísimo cuando pienso en su obra: ¿qué de lo que creemos ser es realmente elegido por nosotras?

Beauvoir defendió durante toda su vida la necesidad de que las mujeres conquistaran una mayor autonomía económica, intelectual y personal. Su pensamiento estuvo atravesado por la idea de que la libertad no consiste solamente en que nadie decida por vos, sino también en poder construir una existencia propia.

Quizás por eso sigue resultando tan contemporánea. Porque todavía podemos preguntarnos:

¿Qué ideas sobre mí misma heredé?
¿Qué lugares aprendí que podía ocupar?
¿Qué lugares aprendí que no eran para mí?
¿Qué quiero hacer con todo eso ahora?

Beauvoir no se limitó a pensar sobre las mujeres. Puso sus ideas en el mundo. Y eso es crear.

🎧 Te dejo acá un documental sobre su vida para que la conozcas más.


Sylvia Plath: escribir desde una experiencia incómoda

Sylvia Plath fue escritora y poeta. Es una de las voces más reconocibles de la poesía estadounidense del siglo XX y una referencia fundamental de la llamada poesía confesional.

En una entrevista con el poeta Peter Orr en 1962, Plath contó que había empezado a escribir poesía siendo muy pequeña y habló de lo que significaba para ella escribir desde una experiencia personal intensa. También mencionó el impacto que había tenido Life Studies, de Robert Lowell, en esa nueva forma de llevar experiencias profundamente personales a la poesía.

Eso es justamente lo que vuelve tan poderosa su obra. Porque Plath no escribió solamente sobre temas abstractos. Escribió sobre maternidad, deseo, muerte, rabia, vínculos, identidad, cuerpo y sufrimiento. Y lo hizo llevando a la poesía una intensidad emocional que todavía hoy puede resultar incómoda.

Su libro Ariel, publicado póstumamente en 1965, se convirtió en una de sus obras más importantes. Ahí aparecen algunos de sus poemas más conocidos y una voz poética especialmente intensa y personal.

Pero hay algo que me interesa de Plath más allá de su biografía y de la enorme cantidad de interpretaciones que se hicieron sobre su vida. Su escritura no parece pedir permiso para existir.

No intenta volver agradable aquello que duele. No acomoda la experiencia para que resulte más suave de mirar. La transforma. Y quizás ahí haya una de las grandes lecciones de su obra para cualquier persona que crea: no todo lo que tenemos para decir tiene que ser cómodo. No todo tiene que gustar. No todo tiene que ser inmediatamente comprendido.

🎧 Acá no me decido. Te comparto esta entrevista, este docu y el recitado de uno de sus poemas para que la escuches. 


Susan Sontag: mirar el arte de otra manera

Susan Sontag fue ensayista, escritora, directora de cine y una de las grandes pensadoras culturales del siglo XX. Escribió sobre arte, literatura, fotografía, política, enfermedad, guerra y cultura con una mirada que pocas veces dejaba las cosas exactamente donde las había encontrado.

Uno de sus ensayos más famosos, Against Interpretation, publicado originalmente en 1964, cuestionaba la tendencia a interpretar las obras de arte buscando constantemente qué significaban.

Sontag proponía algo mucho más cercano a la experiencia. Mirar. Escuchar. Sentir. Percibir. Dejar que una obra nos afecte antes de intentar explicarla.

Su famosa conclusión es que, en lugar de una hermenéutica, necesitamos “una erótica del arte”. Y me encanta porque, en el fondo, hay algo profundamente vital en esa propuesta.

No todo necesita ser explicado. No todo necesita convertirse inmediatamente en concepto. No todo tiene que pasar primero por el filtro de la razón para tener valor. A veces podemos simplemente experimentar algo. Y punto. Suficiente.

Sontag también fue una figura pública fascinante. Tenía una curiosidad enorme y una capacidad poco común para moverse entre disciplinas y conversaciones: literatura, cine, fotografía, política, filosofía, arte. En una entrevista de The Paris Review de 1995, por ejemplo, aparece rodeada de miles de libros y hablando sobre literatura, arte y sus propias ideas.

Y eso es algo que me encanta de ella: no parecía querer reducir su curiosidad a una sola identidad.

Escritora.
Ensayista.
Pensadora.
Directora.
Lectora.
Observadora.

Como si una vida creativa pudiera ser, también, una constelación.

🎧 Hay muchas entrevistas fascinantes disponibles en YouTube de Sontag. Una de las que más me gustaron es esta.


Louise Bourgeois: transformar la experiencia en obra

Louise Bourgeois fue una artista y escultora francesa-estadounidense cuya obra atravesó gran parte del siglo XX y llegó hasta sus últimos años de vida.

Trabajó con escultura, dibujo, grabado, textiles e instalaciones, y convirtió recuerdos, vínculos familiares, miedos, deseos, maternidad, ansiedad y trauma en material artístico.

Su historia personal no aparece en su obra como una simple autobiografía ilustrada. Se transforma. Se vuelve objeto, espacio, cuerpo, símbolo.

Bourgeois nació en París en 1911 y creció en una familia dedicada a la restauración de tapices. Desde muy joven trabajó en el taller familiar, dibujando partes faltantes de las piezas que debían ser restauradas.

Una de las imágenes más conocidas de Bourgeois es la araña. Su monumental Maman se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del arte contemporáneo, pero para Bourgeois la araña tenía además una dimensión profundamente personal: la asociaba con su madre, a quien veía como trabajadora, protectora, paciente e inteligente.

La araña podía ser enorme. Podía dar miedo. Y, al mismo tiempo, podía proteger. Esa contradicción es muy Bourgeois. Porque su obra está llena de tensiones: refugio y encierro, cuidado y amenaza, memoria y presente, fragilidad y fuerza.

Durante años atravesó también períodos de ansiedad, depresión, enojo y dudas sobre sí misma. Y, sin embargo, siguió creando. Dibujando. Construyendo. Probando materiales. Volviendo sobre las mismas imágenes. Transformando aquello que le dolía en algo que podía ser visto.

Bourgeois resumió su relación con el arte de una manera brutalmente sencilla: “El arte es una garantía de cordura”. Quizás por eso su obra me resulta tan inspiradora. Porque no habla de crear desde una vida perfectamente ordenada. Habla de crear con lo que hay. Con la memoria. Con las preguntas. Con las contradicciones. Con lo que todavía no entendemos.

🎧 Acá un mix de docu y entrevista para que la conozcas más.


Chavela Vargas: cantar desde las entrañas

Chavela Vargas nació en Costa Rica en 1919, pero desarrolló prácticamente toda su carrera en México y se convirtió en una de las grandes intérpretes de la música popular mexicana y latinoamericana.

Su manera de cantar rancheras transformó profundamente el género. Le quitó buena parte de la alegría festiva asociada a la ranchera tradicional y llevó las canciones hacia un territorio mucho más íntimo, desnudo y emocional.

Cantaba con una voz áspera, profunda, despojada. Muchas veces acompañada solamente por su guitarra. Vestía poncho y pantalones. Y construyó una presencia escénica completamente alejada del estereotipo de la cantante femenina de la época.

Pero quizás lo más potente de Chavela no sea solamente cómo cantaba. Es cómo decidió vivir.

Durante décadas vivió su identidad sexual con una libertad que no era sencilla en el contexto en el que desarrolló su carrera. Recién después de los 80 años habló públicamente de su lesbianismo.

Y eso vuelve todavía más potente escucharla hablar. Porque Chavela tenía una manera muy particular de mirar la vida, el amor, la muerte, el deseo y la libertad.

En sus entrevistas, hablaba con esa mezcla tan suya de intensidad, humor, rebeldía y sensibilidad. No parecía interesada en mostrarse correcta. Ni cómoda. Ni predecible. Quería expresar tal cual lo que sentía.

Y quizás por eso terminó convirtiéndose en Chavela Vargas. No porque hubiera seguido una fórmula, sino porque encontró una manera propia de hacer algo que ya existía. La ranchera estaba ahí. Las canciones estaban ahí. Pero su manera de cantarlas no. Y eso también es crear.

🎧 En esta entrevista, le conocés al toque. 


Cinco mujeres. Cinco mundos. Cinco miradas.

Simone de Beauvoir. Sylvia Plath. Susan Sontag. Louise Bourgeois. Chavela Vargas.

No tienen casi nada en común si pensamos en sus disciplinas, sus épocas o sus historias de vida.

Una filósofa. Una poeta. Una ensayista. Una escultora. Una cantante. Y, sin embargo, hay algo que las acerca. Todas desarrollaron una mirada propia y encontraron una manera de circularla en el mundo.

Tampoco tuvieron vidas ordenadas, lineales o libres de contradicciones. Crearon desde donde estaban. Con lo que tenían. Con las preguntas que las acompañaban. Con sus obsesiones. Con sus heridas. Con sus deseos. Con sus ideas. Con su forma particular de mirar.

Y quizás eso sea lo que más me interesa cuando escucho sus entrevistas. No solamente quiero saber qué hicieron. Quiero escuchar cómo pensaban. Porque escuchar a una mujer hablar sobre su propia obra puede abrir preguntas sobre la nuestra.

¿Qué estás viendo que todavía no estás diciendo? ¿Qué ideas aparecen una y otra vez? ¿Qué cosas te obsesionan? ¿Qué experiencia de tu vida podría convertirse en una una obra, una conversación, un proyecto? ¿Qué tenés para crear que todavía no tiene nombre?

No necesitás tener todas las respuestas. Quizás primero haya que hacer algo mucho más simple: escuchar.  Porque quizás ahí empiece a aparecer tu propia mirada.

Y con ella, eso que viniste a decir, crear y aportar ❤️‍🔥

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 15 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya vivieron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conocé cómo se procesan los datos de tu comentario.