Decime si esto no te suena familiar:
“Si reacciono contra otro, me libero”
“Si culpo a otro, me alivio”
“Si me descargo, me voy a sentir mejor”
A la luz de la no-dualidad, nada de esto sucede por una sencilla razón:
no hay “otro” a quien descargar nada.
Acá aparece la hipótesis que lo cambia todo:
cada vez que ataco a otro, la primera afectada soy yo,
no puedo expulsar nada hacia afuera sin sentirlo primero.
No existe un “afuera”. No existe la separación yo–otro.
Seguime:
el único motivo por el que creemos que podemos sacar la culpa, el enojo o el resentimiento “hacia afuera” es porque damos por verdadera esta idea:
vos y yo no somos lo mismo.
Y cuando esa creencia está operando, la experiencia cotidiana se tensa: aparece la vigilancia, la defensa, la reacción automática.
Pero si observamos un poco más de cerca, algo muy sutil se revela:
eso que creo liberar hacia “el otro” primero se contrae en mí.
Y ahí empieza a asomar otra forma de nombrar a la no-dualidad: la unidad.
Rupert Spira lo explica así: la consciencia (el lugar donde todo sucede) es como una pantalla.
Una pantalla estable.
Neutral.
Abierta.
Imperturbable.
Los pensamientos, las emociones y las historias que nos contamos son imágenes proyectadas sobre esa pantalla.
Cuando estoy atrapada en la película, creo que las imágenes son reales y me olvido de la pantalla.
Pero si hacés una pausa (ahora mismo, si querés) y llevás la atención al instante, surge una comprensión distinta:
sos la pantalla donde todas las imágenes aparecen.
Desde ahí, la idea de atacar a un “otro” pierde sentido.
Todo aparece en el mismo campo.
Todo sucede en la misma consciencia.
Porque la consciencia es una.
Y entonces llegan las preguntas-llave:
¿Cómo sería vivir sin la ilusión de la separación?
¿Qué cambia si empiezo a percibir que el “otro” es “yo” al mismo tiempo?
¿Qué espacio se abre ahí?
El obstáculo es siempre el mismo: la inercia del pensamiento que divide.
El puente también es siempre el mismo: reconocer que nunca hay dos.
Loquísimo lo que propone la no-dualidad, ¿no?
Y entonces… ¿qué hacemos con lo que sentimos?
¿Cómo se vive el sentir desde esta perspectiva?
Ahí vamos en el último mail de esta serie sobre el libro “Presencia” de Rupert Spira.
Un abrazo grande,
Jime
PD: si algo de todo esto te flashea, contame en comentarios. La no-dualidad da para debate 🤣