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11.

Consciencia de quien soy:
de mis huesos, de mis alas,
de mi fuerza, de mis tiempos.

Consciencia del presente:
de que no soy pasado ni futuro,
ni mis sombras ni mis tormentas

Consciencia de los otros:
de sus espacios y silencios,
de sus soles y lunas

Consciencia de cuánto me necesito:
entera,
vulnerable,
amable,
posible

Consciencia de la muerte:
la que sucede a cada noche
y con cada despertar

Consciencia de mi cuerpo:
mi mar silencioso y mi espíritu alado,
mi garganta seca y mis ojos mojados

Consciencia de la gratitud:
decir gracias debería ser un hábito obligatorio

Consciencia de la naturaleza:
mi refugio en todas partes,
mi musa cuando estoy muda

Consciencia,
consciencia.
Nada más que
consciencia.

12.

Acepto mi responsabilidad al hablar
Y acepto decir lo que siento, aunque pese y duela

Acepto que debo cuidar al otro
Y acepto que es igual de sensible y humano como yo

Acepto la consciencia que me trae la presencia
Y acepto la presencia que me trae la consciencia

Acepto escuchar a corazón abierto
Y acepto soltar la mente para vivir en paz

Acepto el compromiso de ser yo misma
Y me acepto íntegra y cambiante

Acepto la soledad que necesito
Y acepto la compañía que también me hace falta

Acepto lo que me hace bien
Y acepto no aceptar lo que me hace mal

Acepto que el control no existe
Y acepto la incertidumbre del ahora

Acepto mi Yo humilde
Y acepto que mi ego tiene que sanar

En definitiva:
Acepto empezar de cero con lo que tenga que empezar

13.

Ha pasado la tormenta
La necedad de la permanencia
La vigilia del caos oscuro y vacío
El embudo de los días sin sentido

Ha pasado la culpa y el corazón roto
La incomodidad de la no aceptación
La codicia que obnubila
La carencia de que nada es suficiente

Ha pasado el temor
Ha pasado la sombra

14.

Dejame descansar
y ser flor en primavera
o la nieve que duerme en la montaña
o la hoja seca de ese árbol amarillo inmenso

Quiero ser la voz de mis memorias
y no coleccionar futuros por adelantado
Quiero ser un mar quieto
y un pájaro azul mirándolo todo

Quiero ser raíz y tierra húmeda
Quiero recordar este tiempo
como el tiempo sin tiempos
Y quiero que se aleje
la que no respira
y se prende fuego
al chasquido
de sus dedos

15.

Soy el río que baja de la montaña
En la cima viento nieve tormenta
En el valle calma brisa calor

La tormenta que antecede la brisa
La nieve que deviene en calor
El viento que se transforma en calma

Lo que alguna vez fue alud
hoy es tierra
la tierra que piso que abono que crece

Es el jardín que fue desierto
Es la contemplación que fue turbulencia
Es el bosque que fue llama azul

Cuánto sucedió después de ese invierno
Cuánto mar en el cuenco de mis manos
Cuántas peregrinaciones para mis demonios
que ahora silban bajito
en las huellas
de lo que serán mis mañanas

16.

Julio, 2020.

Abrilo despacio, como una carta del futuro con caricias del pasado.

El tiempo es como una botella flotando en el mar.

Me abrigo del frío de la memoria y me sumerjo en los días simples.

La canción del viento me susurra ir hacia un más allá donde el control no existe.

Donde los tambores suenan y el cuerpo fluye.

17.

Ni la luz me salvaba
Había silencio y besos en la espalda
Había una herida grande como un cráter
Y hacía un frío finito y quebrado

Éramos mi sombra y yo:
nuestros yoes del pasado
en un invierno de lunas retorcidas
y párpados cerrados

18.

Entregate
Respirá la simpleza de las cosas
Que tu corazón palpite fuerte en el presente
Que tu naturaleza salvaje te recuerde libre
Que el cielo te haga confiar en las posibilidades

Entregate
Y calmá la incesante necesidad de predecir tu futuro
La búsqueda es adentro
Respirá el silencio fuera del tiempo

Entregate
Con la llama encendida y la lluvia derramada de un pasado que ya no es
Soltá los abismos que fueron tormentas
Abrazá con conciencia absoluta a este momento que se expande y se achica
todos los días
cada día

19.

Acaso te olvides cómo era antes el mundo
que podías hacer todo o nada por elección
que la tierra era abierta y ancha.

Acaso te olvides todo esto.
Sin embargo, no te olvides que seguís viva
que tus huesos son frágiles
y que tu corazón solo no puede.

20.

En la percha del tiempo colgaría los momentos mal heridos y las condenas que me hicieron sentir desierta.

Colgaría el miedo que paralizó mi memoria y el corazón partido con el que lloré un océano en la cama.

Colgaría lo que no quisiera que se repita y lo que me dolió en el fondo de los fondos.

Colgaría las palabras hirientes y el orgullo que me hizo tropezar.

Colgaría pedacitos de un pasado que a pesar de todo me ayudó a crecer.

 

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Practico la pausa. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

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