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25 de febrero de 2019

Hoy me hablaron de la gastritis como algo anímico, emocional, de stress. Fui a la nutricionista después de muchísimo tiempo. Aquella vez, a los 18 años, fui porque quería perder peso y “verme linda”. Hoy, 13 años después, voy porque quiero recuperar peso y sentirme bien.

Leo el diccionario de biodescodificación y dice: “incertidumbre prolongada, sentimiento fatalista” y “conflicto de digerir una situación”. El nuevo modelo mental que propone es: “Me amo y me apruebo. Estoy a salvo”. ¿A salvo? Y se me anuda la garganta cuando pienso en lo que significa esta palabra para mí.

Siempre tuve miedo: a que me pase algo, a que nos pase algo, a la pérdida repentina, al dolor, al rechazo, a la falta de amor, a la muerte. NO ME SIENTO A SALVO ni en mi propio cuerpo. A salvo… como cuando flotaba en el útero de mi madre. Mi madre. Que fue rechazada por su propia madre en vida. ¿Cómo me voy a sentir a salvo si en el nido donde ella creció hubo amor a medias? Y ella hizo lo que pudo, y quizá, ese sea el motivo de que nuestros abrazos duren segundos.

A salvo. Y recuerdo cuando en casa debía estar alerta siempre: que cuidado con la inseguridad, cuidado que dejaste la puerta abierta, que no hables en la calle, que volvé temprano con el auto, que no vuelvas tarde y de noche, que llamame cuando llegues. ¿A salvo? ¿Cómo es sentirse a salvo en un mundo paranoico como este? Y no los juzgo, porque sé que ellos hicieron lo que pudieron. Ellos, como todos, son víctimas de víctimas. 

Qué difícil es reescribir las reglas de mi propia vida. Qué difícil es ser-mi-propia-madre. Madre: vos sabés cuánto te amo. Hoy lloro lo que no fue llorado, que es lo mismo que decir, lloro el dolor por no habernos sentido a salvo. Lloro tu niña, lloro la mía. Lloro el amor incondicional que faltó y que no pudimos digerir. ¿Sabés qué? Siempre estuvimos a salvo, mamá. Siempre.

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 20 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya atravesaron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

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