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Me cansé. Sí, estoy cansada. Sabés que esto va dirigido a vos: a esa película monocromática y monotemática que proyectás en mi pared mental.

¿Qué te pasa, eh? ¿Te pensás que me podés controlar? Me tenés harta y hoy abrí por un instante una ventana de claridad. No tiene sentido alguno tenerte miedo, me desconcentrás de lo que estoy haciendo, de lo que estoy oyendo, de lo que huelo. Quiero pisar firme y moverme así como ahora mis dedos se apoyan sobre las letras del teclado, sabiendo para dónde tienen que ir pero a la vez cambiando a cada segundo, por tener el lujo de borrar y volver atrás, de escribir otro capítulo del “elije tu propia aventura” de tu vida.

CHAU, ANDATE. Me das vergüenza. ¿Cómo puedo bailar si salta el disco? ¿Cómo puedo cantar sin ritmo? ¿POR QUÉ NO SOMOS UNO? Yo te doy identidad, yo dejo que me controles. Y eso me vuelve loca. Y salen de mí letras, palabras, sonidos, lágrimas, golpes, un corazón lleno de amor y de odio. De impotencia por no entender cómo querés lastimarme y hacerme difícil la vida.

Es como domar a un león, que se convirtió en una hiena, que se convirtió en un perro salvaje. Estás perdiendo la batalla. ¿Por qué me pegás con el látigo del miedo a perder? Sí, viví momentos fuertes, pero ya pasaron. Ya están sepultados con todo mi cariño. Crecer es aceptar y soltar. Valorar y reír. Vivir y morir. Dos caras de una misma moneda que da vueltas en el aire y ¡zas! cae.

Recojo los dados y los tiro otra vez. Sale todo desordenado, nada se entiende y veo que pasa, así como viene, pasa. Y devuelvo. Intentás volverme, pero no lo lográs. No me mantenés alerta con el sonido de tu campana, ya no. Te libero para que busques otro dueño o para que te subas al último vagón de tren. Estás tan cargada. Tenés un pañuelo rosa, no te lo vayas a olvidar en el andén.

Fuiste, sos y serás una mentira. Te despido.

Y vivo.

Sos una farsante. Me mostrás algo que no quiero ver más, basta basta basta. Te dejo, dejame. Te abrazo, no quiero que sufras. Perdón. Desatémonos los cordones y caminemos descalzas. Sentite liviana y estate acá.

Shhh.. estás en casa. Tranquila, estoy acá. Lo otro ya despegó y no va a volver.

Adiós.

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

No Comments

    • Anónimo

    • 7 años ago

    beautiful blog kisses albert

  1. Thanks Albert! 🙂

    • Anónimo

    • 7 años ago

    hi jime appreciate your blog. you have an excellent start to the week kisses . albert

  2. […] Jime Sánchez Reading time 28 minutes Hoy me llegó esto después de escribir sobre mi cabeza-mente. Hoy leo y […]

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