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No estás sintiendo— me dice S. Y me retumba el pecho como un tambor. En el cerro llueve. Y escucho los truenos que relampaguean una obra maestra que me aturde y encandila.

— No estoy sintiendo—, me repito. Y desde hace días que los brazos me estallan de calor.

Fuego que arde.

Contradicción

o amanecer.

Será que creía tener los sentidos despiertos cuando en realidad permanecían dormidos desde hace meses, años, vidas.

Soy un cúmulo de historias. Soy el resultado de una génesis. Soy el producto de un árbol que soportó turbulencias. Veo más allá de mi piel, veo lo que ellos eligieron no ver, veo mi cuerpo y mi alma como es: raíces moldeadas a su imagen y semejanza.

Digo:

quien no tiene tiempo para sí mismo, no tiene tiempo para interrogarse. Porque preguntarse, duele. Por eso nadie tiene tiempo, por eso nos convertimos en haceres humanos, por eso el no-cambio: porque cambiar es desnudarnos, descalzarnos, desarmarnos.

—Lo que más miedo nos da es lo que en verdad nos sana— me dice S.

Lo que tememos como llave. Y escribo esto con las manos acaloradas como si estuviesen sobre un fogón en pleno invierno, pero estoy entre sábanas y almohadas. Y me doy cuenta que nunca me di cuenta que desde hace años me estoy vaciando del yo que era.

Muchos idealizan los viajes como algo extraordinario y maravilloso. Y hoy, escuchando la lluvia golpear mi vientre, oyendo el silencio de mi habitación, escribiendo lo que necesita mi alma, hallo en los viajes la puerta hacia el fin de una burbuja de cristal.

—Estás sanando viejas heridas que no te pertenecen— me dice V. Pero las mamé por identificación creyendo que para ellos y para mí era la mejor opción, la única salida.

Los viajes como remolinos.

El viaje de la vida como terremoto.

El tiempo como ciclo que nace y muere como las gotas de lluvia que caen desde y hacia el infinito.

Soy una humana que  elije exorcizarse a través de las palabras que flotan por las yemas de sus dedos.

Porque existo y me estoy haciendo cargo de mi existencia.

Porque no soy solo yo sino todo lo que me acompaña en la materia invisible de mi pasado desde antes de haber nacido.

Porque soy un futuro que desconozco y que no pretendo conocer de antemano.

Porque elijo vaciarme de todas las etiquetas que aún hoy me persiguen sin siquiera haberlo elegido.

Porque si continúo viviendo es para re-aprender el significado del verdadero sentir.

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 20 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya atravesaron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

Comentarios(9)

    • Guido

    • 10 años ago

    Mmmmm me suena esto… creo que a mas de uno nos pasa jajajajja. Sublime!

    1. Nos pasa a los que queremos y decidimos transitar este camino 😉 Tu estás de este lado también jeje abrazo y gracias!

    • Guido

    • 10 años ago

    Mmmmm me suena esto… creo que a mas de uno nos pasa jajajajja. Sublime!

    1. Nos pasa a los que queremos y decidimos transitar este camino 😉 Tu estás de este lado también jeje abrazo y gracias!

  1. […] Soy un cúmulo de historias. Soy el resultado de una génesis. Soy el producto de un árbol genealógico que soportó turbulencias. “Sentir en llamas” […]

  2. […] Soy un cúmulo de historias. Soy el resultado de una génesis. Soy el producto de un árbol genealógico que soportó turbulencias. “Sentir en llamas” […]

    • Ramiro

    • 9 años ago

    Increible tus palabras. Son pequeños temblores, de rincones que uno nunca los visita. Que magia y calidez tenes en tus escritos. Infinitas gracias!

    • Ramiro

    • 9 años ago

    Increible tus palabras. Son pequeños temblores, de rincones que uno nunca los visita. Que magia y calidez tenes en tus escritos. Infinitas gracias!

  3. […] Soy un cúmulo de historias. Soy el resultado de una génesis. Soy el producto de un árbol genealógico que soportó turbulencias. “SENTIR EN LLAMAS” […]

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