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Entender.

O ni siquiera intentarlo.

Sentir.

Quizás ese sea el sello de este desenlace.

Abandonar la constante racionalización de las cosas:

los rulos.

las vueltas.

los miedos.

Levantarnos

y hacer desde el ser.

No necesitamos nada más:

solo permitirnos ser como seamos.

*

¿Qué es hogar?

Las palabras escritas.

Las palabras sonidos.

Los abrazos que duran minutos.

La sonrisa que sana.

El mate-ritual.

El cuerpo-templo.

Los libros con los que viajo.

La poesía siempre tan oportuna

que nunca sale porque sí

sino solo cuando tiene algo para decir.

La familia heredada y elegida.

La música que vive en mi garganta y quiere salir.

La sabia naturaleza que me habita cuando vivo en movimiento.

Las bitácoras virtuales en las que inmortalizo los kilómetros que camino.

Los libros que escribo y que escribiré.

Los viajes y el universo que se expande.

El pijama azul con flores azules.

El té que nunca termino.

*

¿Por qué viajo?

No lo sé.

Repetí como un loro que viajo para conocer culturas y lugares.

Pero me veo viajando para conocerme.

¿Viajo con motivos?

¿Hay que viajar con objetivos?

¿Los viajes me cambiaron?

¿Me hicieron más feliz?

El viaje como una constante búsqueda.

Viajo para buscar.

¿Para buscar qué?

No lo sé.

No hay respuestas para todo.

*

Abandonar el piloto automático.

Ser consciente.

Comunicarnos

y dejar de hablar tanto.

*

No somos todos iguales.

No.

No lo somos.

Somos seres diferentes

que piensan diferente

y hacen diferente.

Cada uno de nosotros:

imperfectos

y complementarios.

Dejemos de esperar

y de repetir

y de cuestionarnos por qué no somos como el montón

y por qué no actuamos como el montón

cuando no hacer o actuar como el montón

es una bendición.

*

Desnudarme

y volver a nacer a los 28 años.

Desnudarme

y reconstruirme.

Abandonar lo que fui

sin sentir culpa por el ser que ya no elijo.

Tomarle la mano a esa nena que a veces tiene miedo

y decirle dulcemente

que por este camino

vamos maravillosamente bien.

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

No Comments

    • Analia

    • 5 años ago

    Que lindo que escribís! !!! Cuanto de lo que decis me refleja. Gracias por prestarme tus palabras!

    1. Gracias Analia! Un abrazo grande!

  1. Lo bello de reconstruirse es que siempre se puede volver a hacer.
    Recién descubrí tu blog y ya me está gustando 🙂

    1. Gracias Gabriela! Sí, creo que siempre estamos naciendo y muriendo y naciendo. Es el ciclo-humano. Te abrazo 🙂

  2. […] mi reconstrucción […]

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