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Todo empezó cuando el jueves 12 de junio a las 17 horas me destapé una cerveza para sentarme a ver Brasil-Croacia. Desde ese momento hubo un antes y un después en mi vida. O no. El momento bisagra fue en Bariloche este verano, cuando para hacerle el aguante a Andrés, íbamos a ver los partidos de Racing a un barcito a metros del lago Gutiérrez, seducida por pizzas y porrones.

Toda la vida fui simpatizante de River pero con la Academia me pasó algo muy particular: en cada partido que uno ve se espera una victoria… que no llega NUNCA. En mi deseo de verlos festejar por lo menos un tanto, seguí alentándolos en los siguientes partidos. Le tomé cariño a Mostaza y decidí convertirme. Comprendí esa pasión que tienen sus hinchas y su frustración constante, algo así como una enfermedad que se siente en las venas celestes y blancas (?)

El sufrimiento que HOY siento cuando veo a Argentina es muy similar al de Racing y las puteadas se acrecientan cada vez más. Le doy un voto de confianza a Messi, al Kun, al Pipita y a todos. Dudo que lleguemos a los cuartos de final, perdón.. pero más vale que se pongan las pilas porque si no se viene un video “Tana Pasman”.

En mis 26 años vi muy poco fútbol y a los 23 tuvimos un intento fallido con mis amigas para entrenar y ser “buenas” jugadoras, pero en el primer y único partido que jugamos perdimos 8 a 0. El sábado nos reunimos con ellas para almorzar empanadas salteñas, cerveza, vino, helado, más cerveza, más vino y el partido de Argentina-Irán de por medio, claro está. Siempre tuvimos nuestro lado medio “machón” y cada 4 años sale con más y más fuerza. La mayoría no entiende nada de lo que comenta y somos como las paracaidistas del fútbolpero entre nosotras nos divertimos.

En fin, Andrés no tiene nada que ver pero sospecho que si no fuese por él, hoy no estaría acostada en el sillón de mi casa viendo cual partido del Mundial se transmita por TV. Ésa es la realidad. Hoy nos íbamos a juntar para avanzar con los benditos y malditos cuadernos “artesanales” que no sé cómo quisimos en algún momento hacer y lo pateamos (valga la redundancia) para otro día: es que en menos de 1 hora juega Brasil-Camerún y no tiene sentido alguno reunirnos. Me divierte verlo con él obvio, pero para qué se va a venir hasta acá si lo puede ver desde la comodidad de su hogar, ¿o no?

Faltando 30 minutos para que empiece el próximo partido me despido con un abrazo de gol para todos los jugadores de la selección y un simple mensaje: ¡PÓNGANLE HUEVO LOCO!

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

Sin comentarios

  1. Nononono, no puedo creer que obviaste decirme qué seguías a la Academia!

    Vamos Ciclón! :p

    Igual, me gusta que haya post y video de fútbol (cuando la compu me lo permita veo el video :D)

  2. jajajaj! no contaste que despues del partido de Argentina vimos el de Ghana – Holanda…
    7 horas mirando partidos
    Besos

  3. No sabía mutti! no importa, te quiero igual jajaj 😉

  4. Se me había pasado ese detalle Coto! jaja

  5. […] Día 14: En mi vida vi tanto fútbol como ahora […]

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