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El aire no roza mi nariz. Entre mis ventanas y el mundo hay un papel de calcar. No logro ver más allá del contorno, no puedo sentir ni el calor del fuego ni el frío del hielo. Mis pies congelados se mueven de un lugar a otro. Mis manos buscan taparse la cara. Mi cuerpo responde con una lágrima.

Hay ruidos alrededor de un silencio de tumba. Me siento desprotegida de mis verdades, crucificada por mis escalofríos, tumbada por el tráfico molecular.

La torre de control divaga y no responde… no, basta. Ahogo mis rituales en la pena residual de un viejo abanico de terciopelo, frustración de piedras que me golpean la espalda y el pecho, me hacen toser enanos de circo, me entrecortan la respiración. 

Angustia de la más pura y terrenal, odiosa desde la raíz, incongruente como la sal en el río. Un ladrillo se posa entre mis pechos, se pega en mi piel y me lastima hasta gritar del dolor.

Despojo mi cuerpo físico de una sombra de terror, me agacho hasta sentarme en el piso, me escondo la cara detrás de las manos y suelto, sin permiso.

Ser consciente es ser tu mejor amiga. Es bajar las defensas al estado 0. Es fluir sin reloj, es fumar vientos de paz.

Todos conocen el camino, pero nadie (ni vos misma) se anima a recorrerlo.

Soy Jime Sánchez y acompaño a mujeres que están listas para transformar su identidad, redefinir su visión y actuar en coherencia con la vida que desean vivir. Soy Coach Ontológico, Mentora de Identidad Profesional y desde hace más de 20 años trabajo con herramientas de escritura y dibujo en retiros, talleres y procesos individuales. Más de 350 personas ya atravesaron experiencias conmigo. También soy autora de los libros "Letras Luz" y "Diario de la infelicidad", donde comparto mis propios procesos de transformación.

Comentarios(3)

  1. […] pasa de las 8 a las 9 en un santiamén. Me estiro, me estiro, me estiiiiiiro y sonrío. Quizás identificar lo que uno siente en un papel virtual o real, hace que los procesos por los que uno pasa tomen otro color: al verlos ahí, cara a cara, se […]

  2. […] pasa de las 8 a las 9 en un santiamén. Me estiro, me estiro, me estiiiiiiro y sonrío. Quizás identificar lo que uno siente en un papel virtual o real, hace que los procesos por los que uno pasa tomen otro color: al verlos ahí, cara a cara, se […]

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