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Foto: Andrés Calla | Canción: "Madre Tierra" de Jorge Drexler | Historia: "Túneles mágicos"

Linda tiene sus dos manitas sucias: es que desde hace días está tratando de hacer un pozo en la tierra con la excusa de construir un paso transplanetario para llegar desde donde vive al otro extremo del mundo. Su mamá no entiende por qué se le metió en la cabeza esto de querer unir su único lugar con el resto de los lugares.

Lo que ninguna comprende es que la cabecita de Linda ya es un puente desde el instante en el que la maestra leyó de El Principito “caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”. Se imaginó un largo corredizo donde niños de todo el mundo se comuniquen con sólo gritar a través de ese hueco. ¡Con cuántos nuevos amigos voy a poder jugar a la mancha! A todos los voy a agarrar de la mano y llevar de paseo para mostrarles mi Purmamarca.

Su mirada de sorpresa y su boquita entreabierta demuestran que su pequeña gran cabeza está volando por todos los rincones del viejo planisferio, ya gastado por generaciones de dedos buscavidas.

Su nueva costumbre es despedirse de la escuela, correr arrastrando su mochila de Minnie Mouse rosa y frenar en su casa después de un agitado trote de tres cuadras. Mueve la mampara, se sienta en su silla verde, toma un plato de sopa y después de ser peinada por su mamá, enciende su canal de televisión preferido: su propia imaginación.

Ella sueña con ser de todos los lugares al mismo tiempo y respirar el aire de cada uno. Cuando le preguntan qué quiere ser cuando sea grande no sabe qué responder: si artesana al igual que su mamá, astronauta para llegar a los confines del universo o simplemente decir que quiere estar sentadita en la puerta de este camino bajo tierra para no perderse la pobilidad de jugar con americanitos o africanitos.

Pero un día, después de llegar bastante profundo con sus manos, palas y rastrillos amarillos, el pozo desapareció. En un minuto sus sueños de muñecas viajeras y nuevas sonrisas se vinieron abajo como si estuviesen acompañados de una cortina de lluvia, esas que muy de vez en cuando caen del cielo para bendecir a la tierra jujeña.

Pataleó desconsoladamente. Corrió a buscar a su papá, que dejó su mate en la mesada para abrazarla. Perdón hijita, es que queremos construir una piecita en el fondo. Pronto viene un chinito a acompañarte y tenemos que hacer espacio. Su respiración se entrecortó, levantó su cabeza del pecho, lo miró y con todos los ojos llenos de lágrimas, sonrió. Claro, cómo no ponerse contenta: en un tiempito va a tener un hermano cómplice de sus túneles mágicos e infinitos. 

Sus ojos desbordaron de lágrimas. Se paró, buscó a su mamá y abrazando su panza le gritó: ¡Vení rápido, chinito!

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

Sin comentarios

    • Fernan

    • 7 años ago

    muy lindo

  1. Muchas gracias!

  2. Hermosa historia! Y la foto tambien.
    Felicitaciones Jime

  3. Gracias Flavia! 🙂 Muchos besos para toda esa familia hermosa que tenés!

  4. […] Día 10: 1 foto 1 canción 1 historia […]

    • Raul

    • 5 años ago

    Exelente!! y mas que conmovedor.. Gracias

    1. Gracias a vos por leerme 🙂

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