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Si el número 22 se simboliza con la figura de un loco, coincido plenamente. Me puse a pensar que dentro de dos semanitas el segundo número vivirá una mutación y se convertirá en un 3. Desde hace unos meses ya quiero que “el loco” se vaya, pero la verdad es que le tomé cariño.

En casa desde chica me llaman loca (aclaro que nunca me generó un trastorno este apodo, pero sí debo reconocer que lo tomé muy a pecho) y creo que este año lo comprobé. Una montaña rusa de pensamientos, sensaciones y emociones hicieron de este año un verdadero kilombo (o despelote o lio o como quieran). Pero la verdad es que observando el camino la pasé bomba (aunque a veces exploté como una bomba). Algunas cosas hubiese querido que fuesen distintas, otras se mantuvieron como estaban y otras cambiaron por completo.

Mover las piezas, dar vuelta el tablero, pararse, caminar, soltar.

En numerología se dice que el número 22 es un número maestro. La verdad es que no tengo idea qué simboliza el 23: al googlearlo me aparecieron páginas bizarras que no dan ganas de meterse, pero voy averiguarlo.

Hasta el momento, los 22 están terminando con un broche de oro. Y la loca creo que también cumplió su ciclo. Quizás también se esté yendo con sus queridos 22 aunque algo de locura siempre viene bien…

Escribo diarios y te animo a que te conozcas a través de consignas y talleres. Soy nómade y bien humana. Amo la naturaleza, los libros y la autoexploración. Autora de Letras Luz y del blog La Vida de Viaje.

Sin comentarios

    • efa

    • 11 años ago

    concuerdo, la locura siempre viene bien, despedilos bien!
    efa

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