El sexo y yo

 

La primera vez que me acosté con alguien tenía (creo) 16 años. O 14. No recuerdo bien, pero sé que fue antes o después de mi fiesta de 15. En aquel momento de pura efervescencia adolescente no se hacía el amor. Se cogía. “Mi primera vez” fue con mi novio de aquel entonces, a quien amaba y con quien quería vivir hasta que la muerte nos separe (así, bien romántico y cursi). Pero más allá de las frases rimbombantes, hoy  a la distancia, cogíamos. Creo que esa relación fue una de las más sexuales de mi vida porque el deseo estaba a flor de piel. Yo no quería salir a comer un helado con él (aunque lo hice miles de veces, claro), yo quería coger. Y ojo: con esto no estoy diciendo que esa relación de años fue meramente física, no. M fue (y lo sigue siendo) uno de los hombres más importantes de mi vida. Lo que estoy intentando hacer es reconocerme en la piel de la que fui.

*

Deseo: un imán. Eso: me siento imantada. Desde hace un año sufro de deseo crónico. Busco redefinir el sexo a mi manera, con mis propias palabras, con la yema de mis dedos.

Ya no quiero coger.
Ya no quiero que el sexo sea animal.
Ya no quiero que sea porque sí.

*

— ¿Cuántas veces garchan?
— No mucho.
— ¿No mucho? ¿Pero están bien?

No sé si en ese momento estábamos bien, pero cómo me rompía los ovarios que opinen del “estado de mi relación” según la cantidad de veces semanales que cogíamos. ¿Vos estás bien de la cabeza?

*

Mi cabeza se apoya en su pecho. Siento su respiración en mi pelo. Sus latidos hacen eco en mis oídos. Me levanto con el roce de sus labios, y una vez más, me siento protegida. En su abrazo, en sus brazos, en el huequito entre su cabeza y su hombro. Ayer hicimos el amor. Todavía huelo a su piel. Me gusta la fusión de nuestros cuerpos.

*

“Puesto que la necesidad de intimidad es tan básica para las mujeres, es necesario que cada mujer la defina por sí misma y luego comunique su significado personal a su amante”.

“(…) la mayoría de las mujeres utilizan la palabra “intimidad” para describir lo que es más importante para ellas sexualmente. Intimidad sexual es un tipo de proximidad muy especial, de comunicación que va más allá de lo que puede lograr la pareja físicamente, una forma de compartir que traspasa el compañerismo material: una conexión espiritual”.

TANTRA: EL ARTE ORIENTAL DEL AMOR CONSCIENTE (Charles y Caroline Muir)

*

Su lengua suaviza el beso del diluvio
Mi piel se contrae
y me siento a ciegas
Callo y grito a la vez
Paro mientras adentro todo se mueve
Se mueve
por la vibración del orgasmo
Se mueve
porque el corazón galopa
Se mueven mis labios
entre los suyos
Mi cuerpo y mi alma
en un limbo
silencio
Inhalo y suelto:
algo en mí se rinde
silencio

Quizá esta sea mi definición de intimidad.

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