El amor y yo

¿Qué es el amor? Me resulta difícil definir conceptos tan abstractos y cotidianos. Esas palabras que todos usan pero que nadie llena con sus propios significados.

¿Dónde se siente el amor? Porque yo donde menos lo siento es en el corazón: lo siento en los brazos. Es como una vibración que empieza en los hombros y baja hasta las manos, como una ola que se va formando en el mar hasta llegar a la orilla de la tierra.

El amor es un sentimiento, dicen que se siente o no se siente. Y yo pienso que detrás de todo esto hay una palabra más y es intensidad. Pareciera que el amor tiene una perilla invisible que movemos según con quien estemos: a los amigos se los ama muchísimo, a la familia mucho, a un hombre o a una mujer demasiado mucho, a nosotros poco, a quienes nos da igual menos.

¿Por qué caemos en los extremos del mucho, poco, poquito, nada? ¿Por qué la fucking margarita? ¿Por qué cuando le digo te amo a una amiga me siento rara? “A las amigas se les dice te quiero” dice el chip. Pareciera que el amor fuera como la etiqueta de un frasco, un rótulo que no tiene ningún sentido y todos los sentidos a la vez. Y esto me hace pensar entonces que el nivel de compromiso que tenemos con alguien se mide directamente por el grado de amor que sentimos por esa persona. Porque si te amo, me comprometo y si no, no (o peor) me comprometo a medias. Y si te amo y me comprometo con vos, el mundo tiene que desaparecer por completo porque no puedo amar a nadie más que a vos.

— No, no puedo sentir.
— No, es que no me dejan sentir.
— No, es que no me dejo sentir.

El amor, entonces, no es un príncipe azul sino un comisario de la penitenciaría número 33.

El amor, entonces, no es un pájaro libre sino una jaula de cristal.

El amor, entonces, no es infinitamente infinito sino que se debe contener en una única persona.

— Te amo, entonces, sos mía.
— Si si, sos mía.
— SOS MÍA.

(los guiones de las telenovelas nos jodieron la vida)

Entonces el amor termina siendo la carta que jugamos para tener, al menos por un ratito, la ilusión de control entre los dedos. Y eso, muchachas y muchachos, no es amor, ni siquiera se acerca al amor. El punto de inflexión, creo yo, es el origen de todo: el impostergable amor propio.

— Como me amo, me quiero libre.
— Como te amo, te quiero libre.

Libre para que me cuentes sin tapujos lo que te corre por las venas.
Libre para decir lo que tu garganta ya no quiere callar.
Libre para que me pidas silencio cuando lo necesitás.
Libre para ser todas tus versiones en el mundo y en la intimidad.
Libre de mis expectativas que te acorralan.
Libre de mis deseos de que seas diferente.
Libre de las carencias que proyecto en vos.

En definitiva, te quiero libre de mí.
En definitiva, me quiero libre de vos.

Quiero que seas 100% vos con tus fuerzas y monstruos, con tus cadáveres y nacimientos.
Quiero que seas completamente vos.
Quiero ser completamente yo.

¿Qué pasaría si te dijera que la frase “te quiero” ya no existe más?
¿Que justamente “querer” es “tener el deseo, la voluntad o la intención de poseer algo”?

Entonces ya no te quiero.
Te amo.
Y te amo libre.

Anuncios

Comentarios:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s