Oda a la imperfecta humanidad

Más de la mitad de mi vida busqué a la perfección. Nunca supe qué forma tenía, pero siempre me la imaginé mujer. Refinada, blanca y flaca como un escarbadiente. Mirando hacia los costados, sí, con los ojos a la altura de  los hombros en actitud de te miro-no te miro. Alguna vez alguien me dijo que era bien turrita y seca como arena en el desierto. Que la tocabas y el dedo la atravesaba como una nube, que más que mujer era una proyección insípida, una creación humana que funcionaba como salvavidas de una vida sin color.

Solo la naturaleza roza lo perfecto, aunque sospecho que si tuviera el don de la palabra, ella también se quejaría.

Hoy, en un acto de rebeldía, no hice la cama, no barrí, no limpié el escritorio ni me saqué el pijama en todo el día. Mi sentido de lo perfecto es sinónimo de orden en mi cotidiano. Cual TOC, todo tiene que estar prolijito y en fila. Y hoy, a pesar del caos de mi habitación, la cama desordenada y arrugada fue la cuna de estas palabras.

El rollo de la panza, el pelito en la ceja, la celulitis en las piernas, las uñas crecidas, la crema hidratante que se rindió y venció (y que todavía no tiré), las canas que me reniego a tapar. Ya no le doy la espalda a mi imperfección, no. Le doy espacio, le doy horas de vida, le doy luz para darle luz a lo que soy.  Y tacho y vuelvo a escribir porque así escribo: me voy escribiendo a medida que la tinta mastica el blanco del papel.

Lo perfecto es un envase al que aspira una humanidad moribunda. Es el sin sentido hecho adjetivo. Eso es: un adjetivo más que nos jodió la vida. Es es el momento ideal para escribir, es el bar en la playa, es el viaje sin fin. Y mientras todo eso pasa, la vida también. Y lo perfecto deja de ser perfecto porque se consume como una vela y la rueda vuelve a empezar con otro momento, otro bar, otro viaje. Y la felicidad (hermana gemela de lo perfecto) se esfuma en un horizonte pálido.

¿No lo ves? Es es el ciclo de la vida.

Empieza

Termina

Empieza

Termina

Y aún así lo perfecto sigue entre ceja y ceja

como me pasaba a mí, como nos pasa a todos.

**IMPERFECTO: calma y aceptación. Soltar la agonía de la búsqueda que nunca termina, los modelos vendidos, lo que debemos y no sentimos.

Y hoy no limpié, ni barrí, ni ordené; sin embargo viví al ritmo de mi propia vida. Viví con la piel silbando bajito, al compás de una brisa que abrazaba suspiros.

Caminé descalza y me manché los pies.

Relajé la memoria.

Escribí silencios.

Y no hice nada más que lo que quería ser.

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4 comentarios sobre “Oda a la imperfecta humanidad

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