C de Curación

“Sé consciente de tu herida. No la ayudes a crecer, deja que se cure y se curará únicamente cuando vayas a las raíces. Cuanto menos estés en la cabeza, más se curará la herida. Sin cabeza no hay herida. Vive una vida sin cabeza. Desplázate como un ser total y acepta las cosas. Sólo durante veinticuatro horas inténtalo: aceptación total, suceda lo que suceda. Alguno te insulta; acéptalo, no reacciones y observa lo que sucede. De repente sentirás una energía fluyendo en ti que no has sentido antes” | Osho, The Empty Boat

C de Curación llegó después de decir la palabra que aparezca en este mazo de cartas es sobre la cual tengo que escribir. Y como lo pedí, salió.

Estoy en un momento de curación total. Donde veo mis debilidades pero también intentando sacar del fondo del placard mis fortalezas, Poniendo límites a mí y a los demás, límites que me permiten delinear mi campo de acción, reconocerme con persona y soltar las alas.

Curarse significa aceptarse, amarse, tenerse paciencia, leer las páginas de nuestra propia vida y encontrar faltas de ortografía, es desordenar para dejar todo limpio, es cortarse el pelo para que crezcan raíces nuevas, es podar y plantar nuevas semillas. Eso es cursarse.

Sólo nos podemos sanar a nosotros mismos si así lo queremos, si estamos dispuestos a ver nuestros diferentes rostros, si estamos abiertos a transitar un camino que tiene puentes, lomos de burro, pozos, asfalto recién pintado y ripio, mucho ripio. Curarnos es aprender a abrazar y perdonar a nuestro peor enemigo: nosotros mismos.

Cuidamos nuestro cuerpo saliendo a correr o andando en bicicleta, comiendo sano, haciendo dieta… ¿pero cómo no tener en cuenta nuestras emociones o nuestros pensamientos calesita? ¿Acaso eso no nos contamina al igual que la nicotina del cigarrillo?

Curarse es amigarnos con ese lado que no nos gusta de nosotros mismos (el antisociable, el caracúlico, el negativo, el critico, el infantil, el aburrido, el calentón, el vueltero) y amigarnos también con ese lado con el que nos sentimos más identificados (el amoroso, el dadivoso, el que escucha, el que abraza, el positivo, el que va para adelante a pesar de todo, el alegre, el divertido), Todo eso somos porque son las caras de nuestra moneda. Somos lo que mostramos y lo que no, lo que hacemos ante todos y frente a las cuatro paredes de nuestra habitación.

Curarse es aceptar que somos nuestra luz y nuestro humo.

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