Día 28: Proyectos estigma

Hace rato que tengo esta palabra en la cabeza. Y hace un par de semanas que quería escribir sobre este tema pero por h o por b lo postergaba. Así que saldrá lo que tenga que salir.

Desde chicos escuchamos una frase muy cliché que a veces peca de afirmación y otras roza la pregunta incómoda: ¿no tenés un proyecto en la vida? o sus variantes ¿no tenés un proyecto de vida? o ¿no tenés un proyecto a futuro? Una amiga me hizo este cuestionamiento la primera vez que pisé Buenos Aires después de 9 meses de estar afuera. No es que me haya molestado pero algo quedó en mi memoria y cuando el tema resurge, se me viene a la cabeza ese vagón de palabras como por arte de magia.

A veces cuando no seguís el ritmo de vida del montón, te miran raro. Pero esa mirada es recíproca: también el raro mira al otro sin poder comprenderlo. No es que los viajeros tenemos una verdad absoluta sobre el mundo, sobre cómo hay que vivir o cómo tomarse las cosas, pero sí solemos simplificar algunas cuestiones y nuestros horizontes se vuelven un poco más flexibles.

Al mismo tiempo, cuando te corrés tanto del sistema, te preguntás: ¿qué hago con mi vida además de viajar? ¿Tengo algún proyecto? Sí, tengo muchos en la cabeza, pero parece que el mundo mira bien a los que quieren escalar en una empresa, a los que ahorran para comprarse un auto y tener la casa propia, pero le baja los pulgares a los creativos, a los que quieren mostrarse e ir “en contra de la corriente”, a los que sudan con el lápiz, el pincel o los malabares.

Estoy un poco cansada de los viejos paradigmas. Sé que se están resquebrajando, pero a poco de haber cambiado mi estilo de vida (un año y pocos meses) me pudrieron. Recuerdo muchas personas que se cruzaron en mi camino que querían ser músicos pero no se animaban a soltar sus rutinas por miedos y.. ¡mierda! Qué potencial tenían. ¿No da un poco de bronca? En parte sí, pero también me da pena. Me dan pena sus sueños frustrados. 

Mis proyectos de vida no van de la mano con el querer tener sino con el querer ser (en esta eterna búsqueda que me caracteriza). Pero a la vez también estoy en contra del proyectar, porque esta palabra me remite a un futuro, mejor dicho, me lleva a pensar en lo que los humanos interpretamos respecto a este vocablo que se aleja de su real significado.

Mi proyecto de vida (como si la vida no fuese en sí un proyecto) va en paralelo a lo que quiere la mayoría de los mortales.

Mi proyecto es dar al menos una vuelta al mundo. Y es tan válido como cualquier otro proyecto de cualquier otra persona.

Mi proyecto es escribir libros u hojas virtuales para seguir contagiando a través de la palabra y animar, dar un empujón, movilizar (quizás en otra vida fui un profeta, quién sabe).

Mi proyecto es formar una familia. Sí, amo los bebés y aunque lo veo muy lejano, me encantaría que suceda (después de viajar reduje la cantidad de hijos que me gustaría tener: de cuatro pasé a tres de ahí a dos y finalmente a uno). Y cuando vienen estos temas, la catarata de cómos, dóndes y para qués tiñen todo. Mi respuesta es un no sé. Si en un año mi dirección cambió tanto, andá a saber cómo continuará. Mi vida es impredecible, como yo tal vez.

No sé cuántos proyectos puede tener una persona, no sé si la palabra es proyectos tampoco. Quizás son deseos o por ahí son motores para poner en funcionamiento las ganas, no sé si una persona sin proyectos está perdida (no lo creo), no sé por qué solemos etiquetar absolutamente todo.

Eso es lo que me molesta. 

Y lo hacemos sin darse cuenta, todo es blanco o negro. No nos gustan las diferencias pero en el fondo las amamos, no podemos vivir sin ellas. Como tampoco soportamos no tener un rumbo marcado, porque si es así desencajamos. Nuestra vida sin proyectos parece que se desmorona a pedazos. Y así vivimos, corriendo detrás de una zanahoria, siempre, toda la vida, para que la vida en sí tenga un sentido.

Y eso también me molesta.

Este desafío creativo se transformó poco a poco en un desafío catártico (quizás lo continúe con ese nombre). Y es que sí: cada vez me cuestiono más y más cosas, me es inevitable. Pero sé que así estoy construyendo un castillo no de arena, sino de cemento.

DesafíoCreativo #28

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3 comentarios sobre “Día 28: Proyectos estigma

  1. Me encanta tu proyecto de vida! Qué más lindo que viajar sin reloj?
    Seguro vas a llegar a tu vuelta al mundo. Eso sí… no dejes de contárnosla a los que nos quedamos de este lado del Atlántico! Muy lindo el blog de La vida de Viaje. Yo le temo tanto al tránsito! Solo ando en bici los findes y por bicisenda, jaja!!
    Saludos!

  2. Hola Gota! Gracias por tu mensaje 🙂 Tranqui que el escribir ya forma parte de mi ADN jaja
    Yo también le tenía mucho miedo hasta que salí. Me acuerdo que al principio me daban pánico los camiones.. al mes pedía que pase uno porque me divertían jajaj

    Un abrazo y gracias otra vez!

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