Día 18: Los 4 acuerdos

No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. Dr. Miguel Ruiz

Los Toltecas eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. La comunidad estaba ubicada en Teotihuacan, en las afueras de la ciudad de México. Ellos fueron los que bajaron a palabras estos cuatro acuerdos.

PRIMER ACUERDO: “SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS”

La mente humana es un campo fértil en el que constantemente se están sembrando palabras, ideas, creencias, conceptos, opiniones. En ese terreno esas semillas crecen y producen consecuencias propias a su naturaleza. El miedo es también una semilla que abunda en ese terreno. Tenemos que preparar el terreno de nuestra mente para que sólo puedan crecer aquellas semillas que nos hacen bien. Las palabras nos dan poder para crear, son intención en acción y pueden crear o destruir todo lo que nos rodea.

Impecabilidad significa “sin pecado” y pecado es hacer algo en contra de uno mismo. Al ser impecables asumimos la responsabilidad de nuestros actos sin culparnos ni juzgarnos. Ser impecable con las palabras implica no utilizarlas en contra de uno mismo, es utilizar nuestra energía en la dirección de la verdad y del amor por uno mismo, sabiendo que el otro también soy yo.

Al ser impecables con nuestras palabras podremos vivir en el cielo en medio de miles de personas que viven en el infierno porque seremos inmunes a él.

SEGUNDO ACUERDO: “NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE”

La importancia personal, esto es, tomarse todo personalmente, es la expresión máxima del egoísmo porque implica la creencia de que todo gira a nuestro alrededor.

Lo que cada persona hace y dice responde a los acuerdos que ha establecido en su propia mente, los que ha establecido conforme a su domesticación. Si le decimos a otro “sos un tonto” nos estamos refiriendo a nosotros mismos, porque lo estamos diciendo basándonos en nuestras creencias, conceptos y opiniones.

Tomarnos personalmente algo que otro nos dice implica tomarnos su veneno, su magia negra y de esa manera nos convertimos en presa de esa opinión. Si evitamos tomarnos personalmente las opiniones ajenas nos hacemos inmunes a ese veneno.

Al tomarnos personalmente las cosas, sentimos que nos agreden y reaccionamos para defendernos generando conflictos. Sentimos la necesidad de tener razón, entonces hay que decir: “lo que pensás de mi no es importante para mí y no me lo tomo personalmente”.

Si nos enfadamos con otros en realidad nos estamos enfadando con nosotros mismos ya que el enojo obedece a una reacción que proviene de nuestro propio sistema de creencias. Nos enfadamos porque tenemos miedo, porque nos enfrentamos a nuestro miedo. Si no tenemos miedo, si amamos, no hay lugar para el enfado. Amamos todo lo que nos rodea cuando nos amamos a nosotros mismos, cuando logramos superar el miedo y en consecuencia el enfado.

Para elegir correctamente, más que confiar en los demás, es necesario confiar en uno mismo. Al no tomar nada personalmente podemos empezar a romper muchos pequeños acuerdos internos que nos hacen sufrir.

TERCER ACUERDO: “NO HAGAS SUPOSICIONES”

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo, nos lo tomamos personalmente y creemos que esas suposiciones son ciertas. A partir de nuestras suposiciones empezamos a hacer comentarios a otros. Hacemos suposiciones que no son ciertas y luego las defendemos y queremos tener razón. Vemos y oímos lo que queremos y no percibimos las cosas tal como son. Si no entendemos algo hacemos suposiciones sobre suposiciones.

Suponemos que los demás saben lo que pensamos y por lo cual no es necesario que expresemos lo que queremos. Necesitamos justificarlo todo para sentirnos seguros y al no saber algo lo suponemos porque no tenemos el valor de preguntar. Hacemos esto porque realizamos acuerdos internos para actuar de esa manera. Acordamos que hacer preguntas es peligroso y que aquellos que queremos tienen que saber lo que queremos y cómo nos sentimos.

Para evitar las suposiciones debemos preguntar, estar seguros de que las cosas nos quedan claras. Con una comunicación clara las relaciones mejoran. Si somos claros, nuestras palabras se tornan impecables.

Es necesario actuar para que las cosas cambien. La acción fortalece la voluntad, nutre la nueva semilla y establece una base sólida para que el nuevo hábito se desarrolle.

CUARTO ACUERDO: “HAZ SIEMPRE TU MÁXIMO ESFUERZO”

Lo máximo que podamos hacer cambia de un momento a otro según nuestro estado. Independientemente de ello se trata de hacer siempre el máximo esfuerzo. Si nos sobre exigimos, nos agotaremos y si hacemos menos de lo que podemos nos sometemos a nuestros juicios, culpas y reproches por no haber hecho más.

Al hacer siempre el máximo esfuerzo desaparecerán los reproches que nos hacemos a nosotros mismos. Es la acción lo que nos hará sentir felices.

Hacer el máximo esfuerzo implica actuar por amor, no por recompensa. La mayoría de la gente actúa por la recompensa que espera recibir, por eso no hacen el máximo esfuerzo. Si nos gusta lo que hacemos, si siempre hacemos el máximo esfuerzo, disfrutamos de lo que hacemos y nos sentimos felices por ello.

Una idea si no se lleva a cabo no producirá ninguna manifestación, ni resultados, ni recompensas. Emprender la acción es estar vivo, es arriesgarse a salir y expresar nuestro sueño. Todos tenemos derecho a ser nosotros mismos y sólo lo seremos cuando hagamos nuestro máximo esfuerzo.

Los tres primeros acuerdos funcionan si hacemos el máximo esfuerzo. No esperemos ser siempre impecables con nuestras palabras, sólo hagamos nuestro máximo esfuerzo por cumplirlo, no esperemos no volver nunca más a tomarnos las cosas personalmente, sólo hagamos nuestro máximo esfuerzo, no esperes no hacer nunca más ninguna suposición, sólo hagamos nuestro máximo esfuerzo. Si hacemos el máximo esfuerzo siempre, serán menos frecuentes los desaciertos.

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Algunas frases para convencerte un poquito más de que lo leas:

“De niño creemos todo lo que dicen los adultos ya que al no tener la fortaleza suficiente, estamos de acuerdo con todo lo que nos dicen, y de esta manera somos domesticados”

“El 95 por ciento de las creencias que hemos almacenado en nuestra mente son mentiras y sufrimos porque creemos en todas esas mentiras”

“Nuestra mente es una bruma que los toltecas llamaron MITOTE: un sueño en el que miles de personas hablan a la vez y nadie comprende a nadie”

“Nadie, en toda tu vida, te ha maltratado más que tú mismo”

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6 comentarios sobre “Día 18: Los 4 acuerdos

  1. “Nadie, en toda tu vida te ha naltratado más que tú mismo.”
    Todos los años releo este libro y siempre me exijo ponerlo en práctica. ¿Como es posible cambiar completamente unos aspectos y no otros? No lo se, pero hay que intentar todos los días. Empecemos por no juzgar nada de lo que sucede en las próximas 24hs. 🙂

  2. Creo que no pasa por “exigirse” sino por “dar el máximo esfuerzo” para aplicarlas (y ahí matamos dos pájaros de un tiro jajaja). Me parece que la que va es todos los días un poquito hasta que se genere el hábito.

Comentarios:

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