Sweet Cero #3: Miedos

Casi, casi que soy cómplice tuya. Estuvimos a punto de hacernos las tontas y desviarnos para evitarlos. Pero si hay algo que quiero que tomes como costumbre de ahora en adelante es a verbalizar los miedos que tenés para que no tomen las riendas de tu torre de control.

Son pocos tus miedos, pero se resumen a uno sólo: el miedo a perder. 

No te pongas mal, es hora de conversar sobre esto. Lo charlaste con tus amigas, novio y familia, ahora es el momento de que yo te ayude.

Cuesta, eh…

Vamos a simplificar las cosas e ir al grano. Este miedo lo tienen muchos porque forma parte de la vida. Están los que se creen inmortales, otros son conscientes de su finitud y algunos viven en el limbo. Vos estás parada y desnuda ante ellos.

Lo peor ya pasó, quedate tranquila. Hace poco te agarró una angustia de pies a cabeza dentro de un colectivo porque te viste cara a cara con algo que no se puede controlar (aunque recordá que nada, absolutamente nada, puede estar bajo control de nadie): el paso del tiempo. Imaginarte dentro de unos años viejita, sabiendo que queda poco, fueron tus chalecos de fuerza por 10 minutos.

Lloraste mucho. Te permitiste vivir esas sensaciones incómodas. Y te felicito. Pero el miedo sigue y va de la mano con el miedo de que te pase algo en la calle, miedo de que le pase algo a tu familia, miedo de que nos roben, miedo cuando tardan mucho en avisarte que llegaron, miedo cuando entrás el auto, miedo, miedo, miedo. Son momentos de miedo. Qué loco que cuando estabas en la ruta casi que no tenías miedos y ahora que estás en la ciudad, los tenés todos uno atrás del otro.

Son virus: les abrís la puerta y entran en fila, sin chistar. Se acomodan en tu sillón y se ríen de vos, de cómo mueven los hilos de tu propio títere. Saludalos, sonreíles y vas a ver cómo cambian su expresión. Son tan inmaduros que se van a poner a llorar y seguro salen corriendo. Son ilusiones que van y vienen, ni más ni menos.

La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero. Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz. Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta. El milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible, cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico. Eckhart Tolle | El silencio habla.

Soltalos, como globos.

Miralos irse.

Despedilos.

Si vuelven, guiñales el ojo. 

Despedilos otra vez.

Sonreí.

Sentite y no digas nada, escuchá tu silencio.

Y sonreí otra vez.

Abrazame, estamos juntas.

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5 comentarios sobre “Sweet Cero #3: Miedos

  1. Miedos?? yo tengo muchos miedos, miedos que muchas veces no me dejan hacer lo que más me gusta. Como quiero verlos irse. Muy bueno tu desafío sweet, gracias por hacerme reflexionar de mis miedos y querer enfrentarlos.

  2. ¡Es así! Los miedos cuando los enfrentas se achican, poco a poco, día a día vos te vas haciendo más fuerte hasta que ¡zas! ganas por knock out! Lo importante es que no te paralicen y si no los podes vencer, por lo menos usalos a tu favor 🙂

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